
Se me ocurre una pregunta ¿Qué te gustaría hacer en este momento? ¿Por qué no lo haces? No te agobies, si no puedes hacerlo por las barreras que sean, ese zumbido que sientes en tu cabeza se llama ansiedad.






Ya hacía tiempo que no me perdía, que no me escapaba corriendo por ninguna parte, por el nihilismo de un callejón abandonado, por esa calle oscura que se llama olvido.
Casi me pierdo rebotando de pared en pared, sin hayar salida.
Ya hacía tiempo que no me descubría. Hacía mucho que no explotaba, que no me hallaba sonriendo por el jardin de mi vecino, que sin comprender lo que pasa, mira con asombro a un loco sin camisa de fuerza, a un viejo roquero al que se le pinchó su guitarra.
Ya hacía tiempo que no me implicaba. Que no pasaba noches en vela sin saber por qué, sin saber de lo que hablo. Horas mirando a una lámpara que por mucho que lo intente, no soy capaz de mover con mi pensamiento. Debe ser que no soy el que creo, ni frio, ni manipulador.
Ya hace tiempo que no me descubro manipulado. Que no volvía mi YO nutritivo, salvador. Ya hace mucho tiempo que no me salto un STOP. Que no rompo con mis barreras y que no me parto el ....
Ya hace tiempo que no me enfado, que no rio, que no trasgredo, que no arriesgo. Ya hace tiempo que no me salto un STOP.

La mirada se me había perdido. Ya hacía tiempo que no enfocaba mi visión de mi mismo, no podía centrar mi vista hacia horizontes más lejanos.
Sentado en la playa, solía mirar el final del mundo como una futura meta.
Me senté y dibujé una línea en la arena con los pies. Una barrera frente a mi, un obstaculo que yo mismo me había interpuse. Solía pensar que los ladrillos invisibles que conformaban mi barrera eran los culpables de que no cogiese carrera para escapar hacia la lontananza, hacia la nueva vida.
Mil largos paseos di a lo largo de "mi muro", mil pensamientos de fuga, mil ocurrencias para conseguir escapar.
Al fin, en uno de esos largos caminares por el longitudinal muro alquímico, ví una puerta que tenía un cartel:VALOR Y NO RETORNO
Dudas. Sentimientos encontrados. Miedos. Anhelos.
Entré, y al cerrarse la puerta un sobresalto despertó un terrible temor al error.
Un hombre me esperaba. tenía un rostro apacible, tranquilo y sosegado se acercó a mi y señalando al mar me descubrio una gran ola que amenazaba con aplastarme a mi y a mi muro invisible.
Antes de cerrar los ojos me volví hacia la puerta y de ella colgaba un espejo en el cual mi cara se reflejeba. Lloré mis mejores lágrimas esperando convertirme en ola para destrozar el muro sobre el cual había girado mi mundo y que me había llevado a la muerte, al más allá.