Gritos. Muchos gritos y golpes contra las paredes de este texto. Lloran mis nudillos con lágrimas de sangre, escupen rabia y la plasman en el frontis. Mis ojos, hoy, son cubetas de salina tristeza, pierden el brillo que en otro día proclamaban la autenticidad de muestras vidas y pregonan la soledad del abandonado. Grito y vuelvo a gritar contra el mundo, contra la soledad, las lágrimas, el martirio de la vuelta a casa en soledad. Pataleo contra un suelo que nunca me ha dejado elevarme más allá de mi realidad, solo me ha permitido observar mis sueños, mis anhelos, ha destrozado misAmbiciones y ha llamado por su nombre de pila a mi dolor. Puta vida ¿Quieres llevarme a donde no quiero ir? No sabré nunca dónde desembocan las penurias de las vidas, no conoceré por qué los pecados del tiempo pasan factura a las personas. Castigo, eso es el tiempo, un cruel castigo. Ayer era uno, hoy soy otro. Cuando me acosté en mi cama, me pregunté ¿Y mañana Qué? Y al despertar, desnudo como nunca, me he acercado al mundo desde mi ojo de vidrio, y me cuestiono ¿Y hoy Qué?