
Cuando me acuesto boca abajo en mi cama y decido no pensar, es cuando las cosas vienen a mi mente y me siento ansioso. Me intranquilizo por la incertidumbre, por la inseguridad del mañana. Quisiera que todo fuese más espontaneo, más libre. Que un beso fuese solo un beso y que las caricias no tuviesen que ser solicitadas. La vida no debería ser burocrática, los sentimientos no pueden ser acotados ni coaccionados. Estoy un poco harto, ya no es la primera vez que lo digo, pero la verdad es que es la sensación que tengo. No consigo escapar de la obligación de contenerme por respeto a los demás, no consigo sortear los daños colaterales de los actos ajenos. Hoy es uno de esos días en los que lo único que necesito es soltarme y que los dedos se muevan solos por encima del teclado. No consigo liberarme, no sé cuanto tiempo hace no me siento yo mismo y no te imaginas las ganas que tengo de desnudarme, salir corriendo por la orilla de la preciosa Lóngara y sumergirme en el mar turquesa, bravo y aliado, hasta que las fuerzas me hagan rendirme en alta mar donde la tranquilidad, la pureza y la frescura no tienen límites, donde no necesito ser otro, solo tengo que estar y no preocuparme de que lugar ocupo. Cierro los ojos e intento concentrarme, pero mil imagenes de deseos y vivencias anheladas se entrecruzan para provocar ansia. Quiero lo que quiero y lo voy a conseguir. Quiero sinceridad, conmigo mismo, de mi hacia ti y de ti hacia el mundo. Que proliferen los abrazos, los buenos gestos si son de corazón, las miradas, los paseos sin rumbo, las canciones tarareadas, las sonrisas espontaneas, los dolores de barriga por reírse, los lloros de alegría, la felicidad de un reencuentro, lo verde, lo gris, la ropa de mil colores, las aceras sin baches, los semáforos en verde, los cascos viejos, las paredes pintadas, las bromas, los vacile, las manos tendidas, las oídos dispuestos, las espaldas sin cargas ni problemas y las mentes abiertas que hagan florecer a la gente libre.
Se me ocurre una pregunta ¿Qué te gustaría hacer en este momento? ¿Por qué no lo haces? No te agobies, si no puedes hacerlo por las barreras que sean, ese zumbido que sientes en tu cabeza se llama ansiedad.